una boda muy femenina

UNA BODA MUY FEMENINA

He tenido la suerte de disfrutar como invitada  de una preciosa boda, una boda muy femenina. ¿Hay algo más bonito que asistir a una boda preciosa de dos personas que se aman?

¿Cómo sucedió todo hasta llegar aquí, al día de su boda? Pues como muchas parejas, se conocieron a través de una amiga común. Hubo amistad, miradas, hubo sonrisas. Un “me gustas” y hasta un “me dejo querer”. Se notaba la complicidad y que se moría por sus huesos. “Ella” lo sintió así. Lo tuvo claro desde el primer momento que la vio. Era el amor de su vida, quería pasar con ella el resto de esta vida e insistió y persistió.

Por el contrario, “Ella” se dejo querer, curando las heridas de una historia anterior y la chispa poco a poco, se encendió.

Una chispa que ilumino el día de su boda. Después de los años de noviazgo, de las dificultades, de enfrentar la vida, de hablar y decidir que querían, esa chispa seguía presente. Estaba ahí, en los ojos de ambas cuando se lanzaron a bailar juntas la primera canción como matrimonio, como “Mujer y Mujer”.

¿Juntas? Si, esta historia es de dos mujeres. Por mucho que nos empeñemos, nuestras mentes al empezar a leer una historia de amor, piensas en  una pareja heterosexual. Es lo que nos cuentan las películas románticas, lo que leemos desde pequeños en los cuentos.

Pero la vida está cambiando, estamos evolucionando y hemos sido capaces como sociedad de aceptar, asumir que dos personas que se aman tienen derecho a estar juntas. Tienen derecho a no esconderse, tienen derecho a ser aceptadas por sus familias y a formar la suya propia. Pero el pasado de nuestra sociedad, las etiquetas, los prejuicios a veces nos juega malas pasadas y una ceremonia de unión, de “matrimonio” entre dos personas del mismo sexo, es para nosotros una novedad.

Esta boda fue especial. Al igual que el primer baile que bailaron juntas. Fue una conocida canción que decía “quiero vivir contigo, soñar contigo… una noche loca, besar tu boca…” Y parecía un cuento.

Bajo la cristalera de los jardines de Aranjuez bailaban sonrientes y felices las dos iguales, con sus vestidos blancos, largos, de inspiración griega. “Están guapísimas”, pensamos todos cuando las vimos entrar en el juzgado juntas, de la mano, iguales. Con sus vestidos idénticos con una sencilla pedrería debajo del pecho que continuaba hacia formar el único tirante que cubría sus hombros. Sus sandalias plateadas, también iguales y unas sencillas coronas griegas  adornadas con hojas una y piedrecitas la otra, lo único que llevaban distinto.

Y en el juzgado las esperaban sus madres para acompañarlas en  el paso tan importante que estaban a punto de dar. Aunque precioso, no dejaba de sorprendernos la  imagen de esas cuatro mujeres juntas, sonrientes y felices. Esas madres que han sabido quitar los prejuicios que le habían  inculcado, la educación que tuvieron en un país en el que durante muchos años, el amor entre dos personas del mismo sexo era pecado, ocultado e incluso perseguido. Unas madres que  lucían orgullosas de la mano de sus hijas, porque ante todo, en esta historia, está el amor por sus hijas , amor que se traduce en  apoyo para que encuentren la felicidad que tanto ansiaban.

Y nos emocionamos de nuevo al verlas darse su primer beso como matrimonio. El primer beso en los labios, que en 8 años se atrevieron a darse ante nosotros. Porque hasta ellas han tenido que aprender a quitarse sus propios miedos, su pudor y su coraza frente a su propia  familia. Han sido tan pacientes, tan comprensivas con el mundo, con su propia familia y nos han enseñado a quitarnos  nuestros propios prejuicios, nuestros propios miedos y que el amor está por encima de todas la etiquetas  que la sociedad les quiso colgar.

Y es que esta historia de amor que hoy os cuento es una historia que no ha hecho más que empezar, con la llegada de su primer hijo, mi precioso sobrino

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Esta historia le escribí ya hace unos años cuando participaba mensualmente en una revista online llamada Diario de Mujer, de la que he hablado en varias ocasiones en mi blog. Esta colaboración mensual se terminó y la revista también pero no quería que esta preciosa historia se perdiese en la nada, por eso la recupero ahora para incluirla en mi blog. Forman parte de mi vida y de la de mi familia y estoy muy orgullosa de ellas 😉 ¡¡Os queremos!!

 

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