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¿Por qué hacer el Camino de Santiago?

Hola!!!

¿Ya has hecho el Camino de Santiago alguna vez? Quizás te lo estás pensando. ¿Tienes esa «espinita» de lanzarte a hacerlo alguna vez en la vida?

Ya tenía ganas de sentarme un ratito tranquilo para contarte mi experiencia del Camino de Santiago. Y sobre todo, contarte también, ideas, opiniones y ayudas por si te estás plateando hacer el Camino en los próximos meses.

Para que no se haga tan largo este post, lo dividiré en dos. En este intentaré explicar mi sentir en el Camino y en el próximo… «la intendencia».

Cada persona que hace el Camino de Santiago tiene sus motivos y cuando vas haciendo cada etapa según pasan los días y vas conociendo gente y hablando con ellas descubres el por qué.

Dicen que el Camino de Santiago tiene algo de «mágico», quizás lo más mágico del camino es el propio ser humano y su capacidad de superación, de superar retos, de caminar incluso en las dificultades, de buscar, tener ilusión, esperanza y seguir adelante.

Y es que el Camino de Santiago, si quieres escucharte a ti mismo según vas caminando, puede marcar un antes y un después en  tu vida, según lo que aprendas y descubras en él. Muchos momentos en silencio, momentos en los que crees que no vas a ser capaz de llegar, incluso de dar un paso porque tus pies no pueden más y de repente somos capaces de sacar nuestra fuerza interior y llegar a nuestra meta.

Hay gente que hace el Camino por una promesa, porque quieren un cambio en su vida, porque buscan aislarse del mundo en el que viven durante un tiempo. Hay personas que hacen un camino espiritual, que lo hacen solos o buscan a Dios en cada paso. Y otras hacen el Camino porque les gusta caminar, porque les gusta superarse, porque les gusta «el mundillo» de las rutas o por tener una experiencia con amigos.

Y cada uno siente algo diferente cuando llega a Santiago y a la plaza del Obradoiro y si tienes la suerte, como me pasó a mi este año, de entrar en la plaza escuchando la gaita, todo el ambiente se vuelve mágico.

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La primera vez que hice el Camino de Santiago, tenía 17 años, acababa de terminar COU (el actual 2º de Bachillerato) y, por aquel entonces, me comía el mundo. Salimos desde Astorga hasta Santiago, por el Camino Francés, unos 235km más o menos. La experiencia fue muy dura, las botas de montaña fueron mi ruina, llevaba demasiado peso en la mochila y mis pies tenían más ampollas que piel sana. ¡Horroroso! Por otra parte fue muy divertido, hacerlo con amigos, conocer gente nueva y nunca olvidaré que fue la primera vez que salía sola de casa con cierto grado de aventura. Era muy emocionante. El paisaje del Bierzo me gustó mucho, y es que la sangre tira 😉 Inconvenientes: pues que era año Xacobeo, estaba «hasta arriba» de gente, no había sitio en los albergues y nos tocó dormir en el suelo, por cualquier sitio, algunos días. Pues eso, toda una aventura.

Antes esta situación puedes encontrar mucho compañerismo en el Camino, pero también rivalidad. Porque quieres llegar pronto a los albergues para poder dormir en una cama, en muchos de ellos tienes que hacer cola para entrar y te puedes encontrar cierta picaresca.

La segunda vez lo hice desde Oviedo, por el Camino Primitivo, hasta Grandas de Salime. Lo hicimos con un grupo de chavales del cole donde era monitora. Cada mes hacíamos una etapa y regresábamos a dormir a casa. Eso estaba bien porque al día siguiente descansas. Inconvenientes: para mí se pierde un poco la experiencia de superación, de sacrificio y se desconecta del sentido de Camino que yo tengo. Pero es cierto que hay gente que lo quiere hacer y no dispone de tantos días. Van haciendo por etapas o juntas varios días y así hasta llegar a Santiago. En este caso yo después no hice Grandes de Salime – Santiago de Compostela, ellos juntaron una semana en verano y lo terminaron.

Me quedó la «espinita» de llegar a Lugo y hacerlo hasta Santiago. Así que cuando mi padre me dijo que se iba de Camino de Santiago con un amigo, me entraron unas ganas de ir por tercera vez al Camino con ellos… ¡¡¡unas ganas locas!!! Entero no lo podía hacer porque no quería estar tantos días fuera de casa, por eso decidí unirme a ellos y caminar de Lugo a Santiago de Compostela. Me encantó el Camino, me encantó descubrir que yo tampoco soy la misma que cuando lo hice la primera vez, mi capacidad de sacrificio y superación es mayor, estoy en mejor forma y fui consciente de lo que había decidido. Estos días me he dado cuenta de que lo realmente necesario en la vida es muy poco. Me di cuenta el día que hice mi mochila, la que tendría que llevar a la espalda, y elegir lo realmente imprescindible para vivir cuatro días.

Me fui de Camino pero dejé a mis hombres en casa y eso también lo noté y les eche de menos. No fue lo mismo que cuando lo hice y no tenía hijos.

Pero lo mejor de todo el Camino fueron esos 4 días con mi padre. Los pasé tan bien, me reí tanto… Que repetiría sin dudarlo. Su amigo, Junachi, es una gran persona y la verdad es que me encantaba escuchar sus historias y verlos en «su salsa». Y me cuidaron muy bien 😉 ¡¡Gracias!!

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¿Y cual de mis tres experiencias fue mejor? Pues… ¡¡Las tres!! Cada una me enseñó cosas distintas.

No podría elegir. Cada una ha tenido su parte importante en mi vida.

Y te puedo decir que el Camino de Santiago es una experiencia para vivir aunque sea una vez en tu vida. Yo sé que voy a repetir. Me encantaría hacer el Camino del Norte o alguna etapa por la zona de Roncesvalles. Quizás la próxima vez sea con mis hijos, en familia. 😉

¿Te animas a intentarlo? ¿Ya has hecho el Camino alguna vez? ¿Lo tienes pensado pero no acabas de decidirte? Cuéntamelo, me encantaría escuchar tu experiencia. Un besín



 

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