acoso en el colegio. acoso escolar

Acoso: Le daba pánico volver a la escuela

Esperaba en lo alto de la escalera hasta que la veía aparecer  y entonces empezaban las risas y las humillaciones.

No eran insultos, eran juegos de palabras. Ya se encargaba él de jugar al despiste, solo para que no pudiese ella acusarle con el dedo. Visto desde fuera parecía que Ivan simplemente gritaba desde lo alto, palabras que no tenian sentido. Pero si lo tenían para Carmen y para los que estaban allí al rededor de él, riéndose a carcajadas. Todos sabían de lo que hablaban.

Carmen que subía haciendo como si nada escuchase, también lo sabía. En esos momentos no pensaba, solo quería que pasase ya, que durase poco o que llegase el profesor para que aquella vergüenza terminase pronto.

La realidad es que ella nunca quería volver a clase cada mañana, le daba terror ser fruto de nuevo, de las risas y de las burlas. Y nadie hacía nada, nadie se enfrentaba a él. Porque Ivan lo dominaba todo, él se sentía grande, fuerte, invencible, poderoso… No sé cuando todo esto dejo de pasar. Aquel año debió de ser muy largo para ella.

No era la única que estaba en su punto de mira. Ivan miraba a su alrededor buscando una victima con la que seguir experimentando el poder. A veces, era con aquel chico que estaba en su propio grupo. Probaba entonces, lo que era la humillación y sabía lo doloroso y vergonzoso que era, por eso sabía en que bando no quería estar y haría lo que fuese por formar parte del grupo de los fuertes.

El que tenía gafas, el que llevaba un jersey de un color llamativo, el que comía plátano, la que vivía en el pueblo, la que no tenía tetas o las tenía grandes, el que tenía granos, la que era muy delgada o el que era más gordo… Siempre encontraba un motivo para humillar. 

Algo cambió aquel día. Un amigo de Iris, una de sus víctimas, le cogió por los cuellos de la camisa y le sujeto contra la pared. Era un sábado, encontrados de frente por casualidad.
Iris tenía suerte. Ella también había sido objeto de sus burlas. Pero ahora nunca más habría risas ni burlas, dirigidas a ella… Otros no tendrían esa suerte. Año duro aquel, cuando empezaron el instituto.

Pasaron dos años más y coincidieron en la misma clase. Iris no se fiaba de él. Aunque es verdad que algo estaba cambiando. Ya no era aquel gallito al que todos acompañaban. Quizás cada uno había encontrado su hueco y no necesitaban reírle las gracias y sus chistes humillantes. Incluso en alguna ocasión, fue él, Ivan, el centro de las risas y los chistes. Esos que le siguieron, que decian ser sus amigos, que le tenían miedo… estaban haciendo con él lo que él había hecho durante esos años.

Le perdimos la pista. Ivan se quedó atrás, pero las heridas de sus victimas han tardado años en curar.
Cuanto dolor puede causar un solo año de instituto con chicos que se comportan así. Solo personas como Iris o Carmen saben de lo que hablo. De aquella, no se le llamaba acoso.

acoso en el colegio

Ojalá, eduquemos a nuestros hijos para que sepan buscarse un hueco en un grupo de amigos sin burlarse de los demás. Que no necesiten buscar la «diferencia» en los otros y la usen como excusa para sentirse más fuertes y humillar. Ojalá que sepan ejercer su poder de manera adecuada y no para despreciar sino para revelarse contra el que humilla. Ojalá, tengan la autoestima alta y se valoren a sí mismos por encima de lo que el otro pueda decir de ellos.

Todos estos OJALÁ, están en manos de los que somos padres ahora.

Hablemos de este tema con nuestros hijos, que no tengan miedo, que sepan que estamos muy cerca de lo que pueden sentir… Creen que siempre hemos sido adultos. Hemos sido niños y jóvenes como ellos. Hemos sido avergonzados o puede que seamos de los que avergonzaban y humillaban, y de eso nos demos cuenta ahora, de adultos.

Los primeros lo pasaron peor entonces, los segundos, lo pasan peor ahora porque la culpabilidad, los remordimientos están en sus entrañas.

Y tu, profesor, que estas con nuestros hijos a diario, no hagas oidos sordos, no hagas como que no ves y no existe el problema. Toma tu papel, educa, habla y busca soluciones.

¡¡Que ningun niño esté sufriendo, pensando en la vuelta al cole, pensando en la humillación que puede sentir y sufrir en cuanto pase el verano…!!

 

*La historia es real. Los nombres son inventados

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3 comentarios

  • Maria del Mar

    Esa humillación la sufrió mi hija pero con la diferencia de que fue por parte de una profesora y con una sola frase le dejó tal huella q desde 5 de primaria nunca más ha vuelto a la playa por el complejo que le crearon sus palabras y a día de hoy con 22 años,tiene la autoestima por los suelos y no sale de casa ni quiere ir al medico simplemente. Tiene fobia social.Gracias a esa profesora que ahora tiene un hijo y sabrá lo que duele pero no le deseo que le pase lo mismo porque no soy tan cruel como ella.

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    • Saray

      Hola María del Mar!! Que dura esta situación para tu hija y para toda la familia. Los profesores nos marcan en nuestras vidas. Algunos para bien y otros, como en el caso de tu hija, pueden hacer mucho daño. A mi no me sucedió tan fuerte, pero puedo entender una pequeña parte de lo que siente. Recuerdo una profesora que teníamos que insultaba a los niños en clase. Ojalá todo esto vaya cambiando, creo que en cierto modo algo ya hemos avanzado. Tenemos que hablar y reclamar nuestros derechos, sobre todo si además cumplimos con nuestras obligaciones. Lo más importante por supuesto es tu hija, que sepa que ella es MÁS que todo eso que le haya podido decir. Quizás puedes buscar a alguien que os ayude a ver un poco de luz en todo esto. Gracias por tu testimonio. Un saludo. Saray

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